lunes, 20 de mayo de 2019

Vida en el Cielo..


Todo empezó cuando murió una tía -hermana de mi abuelita- muy querida y no pude despedirme de ella. Me lamentaba por eso y una noche soñé que estaba en una sala de conciertos (a ella le encantaban los eventos culturales), y mi mamá me decía: "Mira, ahí está, despídete de tu tía". Yo iba y la abrazaba, y al abrazarla sentía una especie de vibración como del espíritu. No me hablaba, pero sonreía.

Debo decir que esa especie de vibración del espíritu sólo la he sentido dos veces estando despierta, es algo así como si una aspiradora se llevara todo lo malo y te dejara sólo lo bueno, sólo la esencia. Es también sentirse con una gran tranquilidad.

Cuando murió mi abuelita materna, igual, no me pude despedir, y soñé en varias ocasiones que llegaba, me abrazaba, y al abrazarme sentía yo esa sensación, pero mucho más potente, así que temí que en sueños me fuera a ir junto con ella, pues es como si me jalara al cielo. En sueños posteriores mi abuelita fue moderando sus abrazos, porque yo se lo dije: "todavía no me quiero ir", pero también me dio varios mensajes: Cuando me titulé, llegó a felicitarme diciendo: "¿qué creías que no iba a venir?". Cuando fue el temblor del 2017, ella también me avisó con anticipación, aunque unos seres que estaban con ella -si fuera en este mundo diría que una especie de guardaespaldas- no la dejaron darme la fecha completa, sólo me dijo "En septieeembre", y se la llevaron. También me dijo en otra ocasión que le habían dado "su primer sueldo" y que estaba escuchando sus lecciones allá arriba, incluso me prestó unos audífonos para que también pudiera escucharlas, aunque yo sólo oía una especie de música celestial. Caminamos también juntas por la calle en mundos límbicos... Hasta que tal vez tuvo ya más labores allá arriba o en otro lado..

Ya mi mami me decía en vida, que cuando la abuelita materna de ella también murió, a veces la soñaba y nos había presentado a mí y a mi hermana con ella cuando nacimos (dentro de esos sueños), pero a mi hermano menor ya no, porque posiblemente "ella ya andaba en otro plano". Supuse que así sucedía con los que se iban...

De mi abuelito, que murió de una forma un tanto repentina y aparatosa (si bien ya estaba enfermo), yo me pregunté si estaba bien y tenía esa duda. Cuando lo soñé estaba en una habitación muy luminosa, vestido de blanco, y me decía: "Nombre mija, aquí me cuidan un montón, me cuidan hasta del tránsito". Desperté y entendí qué significaban esas palabras: "¡El Tránsito...!". El tránsito entre la vida y la muerte...

Luego tocó el turno a mi mami, la prueba más dura que me pudo tocar, pero ella también se ha comunicado conmigo (yo así se lo pedí, al igual que a mi abuelita)... Cuando me he sentido sola o triste, ha venido también a abrazarme, aunque sólo he sentido su esencia y no que me quiera llevar por ahora. También me ha dado consejos. Sin embargo, ella también tiene sus labores. La más reciente vez que soñé que me daba un consejo, después parecía que la llamaban unos ángeles y ella se ponía a cantar, no podía evitarlo, y se iba hacia arriba volando. Eran sus nuevas labores y yo no podía detenerla, tampoco intentarlo, sino respetarlo..



Y es que así como trabajamos acá, allá también trabajan en lo suyo. Parece ser que los seres que ya se van es porque ya han completado sus misiones aquí en la Tierra, y ahora tienen otras en nuevos planos. El grado de evolución de mi mamá en la Tierra se desarrolló muchísimo, lamentablemente a la par que en su cuerpo el cáncer también avanzaba. Pero sé que sus intenciones de ayudar a la gente ahora las cumple en ese otro lugar. Días antes de que partiera, cuando ya no podía hablar mucho en su cuerpo físico, soñé que subíamos a una montaña por una carretera y el camino estaba nevado. Me dejaba cerca de la cima en una casa y ella tenía que seguir el camino, hacia la cima de unas montañas también nevadas, que eran el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Me abrazaba y me susurraba bajito en el oído: "Me recuerdas que te cuente de nuestros antepasados", refiriéndose al cielo que estaba detrás de esas montañas. Nos decíamos entonces: "¡Hasta luego!", como nos dijimos muchas veces en vida (sé que fue un Hasta Luego porque todos vamos para allá), y se despedía. Al otro día, en el hospital, le conté mi sueño, y me dijo -con un poco de dificultad- que ella también había soñado con la nieve, donde había encontrado a unos niños pequeños a los que tenía que enseñarles... Curiosamente el día en que partió bajó la temperatura, y se llenaron de nieve los volcanes...

También hay emisarios.. Días antes otra tía abuela que ya había muerto antes, soñé que venía a platicar conmigo, y yo le preguntaba por mi mamá. Ella me daba a entender, con señas, que se iría al mundo donde ya estaban ellos.. También soñé a mi abuelita -que no había soñado en mucho tiempo- y le hacía la misma pregunta. Ella no me contestaba directamente, pero se quedaba un momento en silencio y luego me decía (en relación a mí y a mis hermanos): "Se van a quedar con su papá".

Así es como he sentido la comunicación a veces entre aquí y el otro mundo, aunque hay misterios que no nos son revelados, porque seguimos en el mundo físico. Una vez soñé que me ponía a saltar en espiral hasta irme elevando y sentía una gran alegría (a la vez que esa vibración espiritual de la que les cuento), pero al mismo tiempo sabía que si seguía haciendo eso, me iba a ir de este mundo, así que mejor paraba y volvía a bajar a la Tierra... Luego me enteré, ya no recuerdo si en mis clases de náhuatl o de metafísica, que se supone que cuando un alma baja de allá arriba o se va, lo hace en espiral...

Hay cosas raras que uno percibe... Mi mamá, cuando estaba viva, soñó al hermano de mi papá que se veía muy feliz, vestido de blanco, y la intentaba cargar para darle de vueltas, transmitiendo esa alegría. Esa noche había muerto en su cuerpo físico, pero tal vez fue la manera de comunicarle que estaba bien, para que ella lo dijera a sus seres queridos.

Acá nos podemos sentir muy tristes a veces porque extrañamos a los que se van, y dejan un gran vacío, pero me pongo a pensar lo que nos dijo un maestro de la secundaria de mi hermano -que además es maestro Reiki- cuando se murió una de nuestras más queridas mascotas: "Era su momento, cada quien tiene su momento, es como si yo te dijera a ti, Andrés (*mi hermano) que ya vas a salir de la secundaria, que te quedaras, sólo porque yo te extraño en la escuela, y te dijera: "No Andrés, reprueba, quédate un año más o dos.. estaría retrasando tu evolución, porque tú tienes que seguir tu camino, así también ellos en otros planos". Ese mensaje se me quedó grabado y lo recuerdo cuando extraño a alguien que ya no está aquí.

Incluso creo que mi mami extendió su tiempo en la Tierra lo más que pudo, a pesar de su cuerpo deteriorado, para prepararnos de alguna manera a quedarnos sin ella. Un año antes sucedió un evento en el que casi se va, pero fue salvada, creo que para entonces no hubiéramos estado preparados.. Incluso pasamos también el temblor del 2017 juntas, en el hospital, fue por algo... Creo que se fue cuando nos pudo ver más fuertes... En ese sentido incluso entiendo, aunque parezca trivial, cuando en la película de Avengers Pepper le dice a Tony: "ya descansa" (o algo así). Mi hermano también lo escribió en el funeral, en un pizarrón: "Sé libre, no te preocupes..." (en el sentido de que ya podíamos cuidarnos solos).

Y sí, la mejor manera de honrar a los muertos es en nuestras vidas, así como queriendo mucho a los que aún están vivos.

Con nuestros seres queridos en el más allá no se termina la relación, sólo se van a un mundo del que nos separa una intensa bruma... aunque a veces vuelven de una manera diferente. Gracias a ellos he podido conocer pedacitos de Cielo.

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