Cuando era chica, además de comparar el escribir con el hilar de una aguja (pensaba que las palabras pasaban por el ojal a otros mundos), acompañaban a las historias las melodías de un piano misterioso, cuyas teclas eran las mismas de una máquina de escribir o una computadora... También bailaba el lápiz en el papel, y sonaba al ritmo de un chiste, un cuento o una novela... Siempre quise saber cómo sonaba el Mundo Arucol, y en mis sueños lo escuchaba...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El sonido de las letras...
Cuando era chica, además de comparar el escribir con el hilar de una aguja (pensaba que las palabras pasaban por el ojal a otros mundos), ...
-
En este pequeño relato, los generales Jesús González Ortega, Ignacio Zaragoza y Leandro Valle, planean las estrategias de ataque en la será...
-
Miramón se sentía como un fantasma que vagaba por las afueras de Calpulalpan, sin rumbo ni destino. Había perdido la batalla, y con ella, la...
-
En el episodio anterior, el general Jesús González Ortega, comandante en jefe del ejército liberal, ordenó a sus subordinados Ignacio Zara...
No hay comentarios:
Publicar un comentario